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El pasado 19 de febrero, en Honda, Tolima, un agresivo habitante de la calle, quien era conducido hacia una patrulla, logró desarmar fácilmente al policía que lo custodiaba. Y lo mató. El 15 de mayo, en el viaducto de Dosquebradas, cerca de Pereira, un menor de edad, le quitó el arma de dotación al intendente Manuel Alberto Acevedo, a quien asesinó a quemarropa

Algo similar sucedió hace poco, el 2 de octubre, en Bello, Antioquia, pero esta vez el indigente prácticamente sometió a dos policías, luego de desarmar a uno de ellos. Cuando vi algunos de estos vídeos que circulan en redes sociales, sentí pena ajena. Y deduje que, algunos de nuestros representantes del orden, especialmente los nuevos, pecan por ingenuidad, o exceso de confianza, al momento de asumir operativos de riesgo. Pregunto: ¿No hubo excesiva confianza en la acción que terminó con la vida del Jefe de Seguridad de la gobernadora Dilian, el pasado sábado 6 de octubre? Respuesta inmediata: Varios oficiales de la Policía Nacional me dijeron, en 'voz baja', que fue la confianza lo que mató a este laureado oficial. Y si miramos con detenimiento el vídeo, es claro que la primera acción del Teniente Duver Daza, antes de disparar, fue haberse protegido en el poste del alumbrado público, que está justo a su derecha.

O por intuición, esperar a que los dos matones emprendieran la huida en las dos motos, incluida la de su propiedad. Y ahí sí, haberles dado de baja como se lo merecían: ¡Por la espalda! Mejor dicho… No quiero pensar que las prácticas y exámenes a quienes van a manejar un arma de fuego en esta querida y noble institución, tengan el mismo ‘rigor’ que las evaluaciones para combatir los posibles brotes de corrupción. O detectar, mediante el exigente examen psicológico, el perfil mental de quienes no pueden optar por llevar dignamente el uniforme, como debió hacerse con el policía psicótico Manuel Bobadilla, quien en enero de 2015, mató a su esposa y a un oficial Mayor en el mismo edificio de la Dirección de la Policía, en Bogotá.

A punto de cumplir 127 años el próximo 5 de noviembre, estoy convencido de que la Policía, además de una urgente reingeniería, necesita crear programas de reentrenamiento para sus efectivos, igual que lo hace el Ejército periódicamente. Y ojo, ¡que entre primos, no se pisan la manguera!

 

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Angela Giraldo

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